viernes, 21 de agosto de 2020


“Obsolescencia programada” por Marxio Galicia

Ensayo: Jason Barrios Salazar.
Movimiento de lucha por el Ambiente.
Siquirres 2020.

¿Les ha pasado que van por la calle y son bombardeados por decenas de anuncios publicitarios, sobre productos que ya tienen, pero desearían reemplazar? ¿Creen que solamente les ha sucedido a ustedes?;pues no es así, ustedes igual que yo han sido bombardeados por el marketing programado, para hacer que cada día sintamos la necesidad de tener más y más. La obsolescencia programada es el “deseo del consumidor de poseer algo un poco más nuevo, antes del tiempo necesario” (Galicia, 2012). Cada año sacan un celular nuevo, que, aunque tenga el mismo diseño y utilidad, ustedes desean tener porque a la cámara le subieron un pixel más, o un nuevo carro que se vuelven “necesario” ya que el que tenías es muy cuadrado y no tiene “camarita” para ver hacía atrás. Caemos en un materialista tan extremo, que se vuelven más importantes las necesidades de un producto, que la atención medica por un padecimiento que te aqueja; o más trascendental el estreno de un producto, antes que remediar un problema de contaminación ambiental, que por desechos se deterioran sus recursos.

Este problema no solo se vive en Costa Rica, Latinoamérica o Europa, este problema se está viviendo en todas partes del mundo. Compramos máquinas y productos, a los cuales les falla una pieza falla, y sale más barato comprar un nuevo producto antes que pagar por el repuesto y darlo a reparar. Las grandes empresas construyen los productos programados para que cumplan un periodo establecido y no para tener una alta durabilidad. Los productos que antes duraban mucho tiempo ahora se les ha acortado la vida útil, porque para las empresas es mejor vender 100 celulares que durarán un año, antes que vender 10 que durarán diez o quince años. Se han programado los productos para que su vida sea más corta, pero de igual se han programado a los ingenieros y técnicos para que fabriquen productos que van a fallar. El afán por el enriquecimiento ha cambiado tanto a la sociedad, que ahora la ética en la confección de productos para la venta, ha desaparecido, quedó hace mucho tiempo en el olvido. 

Galicia muestra en el documental el ejemplo de una bombilla que ya lleva más de un siglo en funcionamiento en una estación de bomberos, y aún su utilidad y eficiencia siguen intactas. ¿Han escuchado ustedes a sus abuelos decir esta frase, “ahora las cosas las hacen de cartón, antes todo duraba más” ?; es una realidad, ahora se producen artículos cuya duración será más corta, muchos de ellos solo duran el tiempo que establece la garantía, ya luego empiezan a fallar, hasta que “mueren”. En nuestros días es más importante la producción en masa y no la producción de productos de calidad, y no sé que tan bueno sea este ejemplo, pero en países como China, se fabrican productos que estéticamente tienen características como los productos “de calidad”, pero por dentro estás compuestos por materiales de menor precio y calidad. 

Me preocupa la realidad en la que vivimos, ya que a como se producen productos en masa, también los pensamientos y perspectivas sociales también se masifican; el impacto social de la tecnología es muy marcado, al nivel de clasificar a una persona por la cantidad de bienes materiales que posee, donde son “más aptos” aquellos que su poder material es mayor, que aquellos “desdichados” que no los poseen. Sociedad donde se estereotipan a los jóvenes por tener calzado, ropa o artículos tecnológicos que están a la moda; donde si eres de ese selecto grupo de “poderío material”, te puedes posicionar en la cúspide de la pirámide social. El problema es tan grave, que hay hogares donde la alimentación no es de calidad, pero la pantalla, el audio y demás productos tecnológicos sí son de alta gama.

No podemos buscar culpables, porque en realidad si nos centramos en esta búsqueda, nunca terminaríamos y el problema continuaría presente. Jamás diré que los del problema son los grandes magnates que toman el control mundial economía (sarcasmo) porque no soy economista o profesional en finanzas. La producción en masa es cada día mayor, los residuos de estos productos cada vez destruyen más el medio ambiente, y todo esto pasa mientras la economía se convierte en un monopolio.  El Consumismo, los créditos y préstamos; cada día atan más a la población, cada vez más nos convierten en “propiedad” de los grandes empresarios que tienen el mando del poder, y de qué manera podríamos inculpar a alguien que no ha cometido un delito, sino que ha utilizado el recurso más grande y poderoso que tenemos los humanos, este es la Psicología.

El comercio nunca nos ha obligado a nada, nunca se nos obligó a comprar y desechar productos innecesarios, fue nuestro cerebro, fue la psicología la que nos llevó a esto. La psicología de las compras, la seducción el deseo de tener más, vanidad y la avaricia nos ha llevado a ser victimas de la obsolescencia programada y ser parte de una sociedad consumista, que a cambio de bienes materiales y de lujos, entregaron lo más valioso que tenemos, el planeta Tierra, donde si lo destruimos no tenemos otro igual (hasta ahora) que logre albergar vida y que nos dé los recursos necesarios para la subsistencia, y creo que cuando se encuentre uno igual, no nos será valioso, ya que nosotros nos gusta la vida de lujos y acabaríamos fácilmente con cualquier planeta que nos albergue. Acerca de la vida materialista trataron de advertirnos los filósofos griegos, y vean hasta donde hemos llegado, quizá debimos instruir a muchos en los postulados de Sócrates o mencionarles la vida que tomó Diógenes, pero todos nos convertimos en Platón y preferimos amar el dinero (espero que así podamos irnos a vivir a las cavernas después de destruir el planeta). 

Pienso que el problema de los seres humanos está en que hemos confundido el materialismo con búsqueda de la felicidad; a través de productos hemos buscado llenar esa necesidad por “ser feliz”, creemos que entre más tenemos, más felices seremos. No sé cuál sea su concepto de felicidad, y no sé si se pueda usar el término, yo prefiero hablar de alcanzar la plenitud, pero de una cosa estoy seguro, lo material no te dará esa felicidad que tanto anhelas.

Vienen a mi mente unas ultimas interrogantes ¿Qué pasaría si nuevamente hay una caída en “la bolsa de valores”? ¿Estará el mundo preparado para vivir una catástrofe de esta magnitud, donde la calidad de los productos no ayude tanto a volver a robustecer la economía? ¿Podría la economia sostenerse en la misma dirección que hasta ahora ha llevado o caería en manos del mejor postor? ¿Estaremos todos consientes de la mala repartición de las riquezas en el mundo? ¿Pensamos los humanos de la misma manera que una o dos décadas atrás donde creíamos que los recursos eran infinitos? ¿Lucharemos por la conservación de los pocos recursos que nos quedan, y conservaremos los recursos renovables? Son muchas cosas para una sola cabeza, pero prometo que indagaré en muchos lugares y enriqueceré mis conocimientos para poder causar un pensamiento critico en quien o quienes logren leer mi ensayo. Por ahora no pensaré en cambiar el mundo entero, por ahora quiero cambiar el espacio en el que vivo y que ese accionar propague ondas para que otros sigan el ejemplo.

“La naturaleza no produce residuos, solo nutrientes”; el ser humano produce residuos que destruyen la naturaleza y a él mismo; parece que le llaman productos para vivir, pero yo les llamaría “bombas de tiempo”.  Jason Barrios S.

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